Mindfulness o conciencia plena
En las últimas dos décadas se ha experimentado un interés creciente en la posible efectividad de la psicología oriental en el ámbito clínico y, en particular, de las técnicas basadas en las prácticas de origen budista. Numerosos estudios han intentado investigar las posibles implicaciones clínicas de esos enfoques y su aplicación en el tratamiento de los trastornos psicológicos. Este nuevo interés procede de la conciencia de que a pesar de la importancia de la metodología científica, cuyo objetivo es garantizar unos procedimientos rigurosos y que busca un conocimiento más basado en la evidencia, parece existir una necesidad considerable de combinar esas prácticas con los componentes innatos de la naturaleza humana que son decisivos en la influencia de la interpretación que hacemos de los eventos y de nuestras emociones y conductas. Componentes que encontramos en la aceptación de la experiencia, una actitud compasiva hacia el sufrimiento propio y el de los demás, la capacidad de observarse sin juzgar y la idea de que la mente puede observarse a sí misma y entender su propia naturaleza. También las encontramos en la capacidad de dirigir la atención hacia la esfera emocional y la relación de interdependencia y de influencia recíproca que existe entre la mente y el cuerpo y, en general, en una actitud armonizadora y normalizadora hacia las variables intrapersonales e interpersonales.
Componentes todos ellos que pueden resumirse en el concepto de mindfulness o conciencia plena.
Procrastinación: dejar para mañana lo que se puede hacer hoy
Llevaba tiempo queriendo dedicarle una entrada a la procrastinación, pero lo he ido dejando y dejando… Como muchos lectores sabrán, la procrastinación es la tendencia a dejar para mañana lo que bien podríamos hacer hoy, es decir, postergar algunas tareas que nos resultan complejas o insatisfactorias y sustituirlas por otras más agradables y cómodas. Supuestamente, la procrastinación patológica está causada por la ansiedad que nos produce el tener que hacer frente a una tarea que exige un gran esfuerzo, probablemente por un perfeccionismo extremo que genera un gran miedo al fracaso. También parece relacionada con trastornos en el autocontrol.
No saber esperar para regañar al niño
Si el niño o la niña ha hecho una trastada o en su comportamiento ha habido algo que nos parece desacertado, y nos enfadamos por eso, a todos nos asalta la tentación de echarle una buena bronca en cuanto nos lo cruzamos. ¿Qué puede suceder, por desgracia a menudo, en estas situaciones? Que, impulsados por la irritación y el nerviosismo, volquemos sobre él toda una avalancha de palabras, de reproches, de amenazas, de chantajes…, sin ningún contenido constructivo o propositivo. El riesgo, muy habitual, estriba en descargar sobre el niño el nerviosismo que hemos acumulado.
Un punto de vista femenino respecto a la paternidad
No son tiempos fáciles para hombres ni mujeres. Nosotras hemos conquistado el mundo masculino y los hombres han perdido sus identidades históricas. Necesitaremos algunas generaciones para volver a situarnos en un mundo sin reglas fijas.
La fuerza de la amabilidad
¿Cuál es uno de los signos más claros de la confianza en uno mismo? La amabilidad. Hay que tener verdadera confianza y seguridad interior para ser amable. La amabilidad deriva de la fortaleza. Y contagia, a su vez, esa fortaleza a los demás. Ella expresa cosas que las palabras solas jamás podrían transmitir.
Aspectos psicológicos de la cirugía plástica en adolescentes
En los últimos años se está produciendo un aumento significativo del número de cirugías plásticas realizadas en adolescentes. Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética y por la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), “España es el país que cuenta con el récord de operaciones a pacientes jóvenes con una edad comprendida entre 18 y 21 años”.
Curiosidad para sobrevivir
El descubrimiento es una parte de la alegría de vivir. Lou Mrinoff
La curiosidad no es solo un estado afectivo, aunque puede ser su inicio. La curiosidad puede ser un estado mental de apertura a lo que tenemos alrededor o en nuestro interior. Es la base donde reside el aprendizaje. Sin curiosidad no hay interrogación y no hay relación. Según dice José Antonio Marina, la palabra curiosidad procede del latín cura que significa inquietud. La persona curiosa siempre está cuestionando y preguntando. Desea conocer, averiguar, conocer, descubrir alguna cosa. El ser humano es, hasta cierto punto, un consumidor de estímulos, necesita la novedad y el cambio, pero, al mismo tiempo, los teme. Eurípides decía que el cambio de todas las cosas nos es dulce y que la repetición impaciencia, enoja, aburre o desespera según los casos. ¿Pero relamente es así para todos? ¿De qué depende que una persona mantenga la curiosidad toda la vida y que otra renuncie a ser curiosa y, por lo tanto, a explorar? Vivimos en una tensión constante entre el consuelo que nos ofrece la seguridad y la emoción resultante de las nuevas experiencias que, gracias a la curiosidad y al valor de explorar, podemos tener.







