Indefensión aprendida
7 enero 2012 at 12:58 Deja un comentario
La Indefensión aprendida, o adquirida, es una condición psicológica en la que un sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Como resultado, permanece pasivo frente a una situación displacentera o dañina, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar estas circunstancias.
El sencillo y breve experimento que añado a continuación demuestra lo fácil que es perder la confianza en uno mismo, si no estamos alertas.
No hay muchas investigaciones sobre cómo paliar la indefensión aprendida, pero si se conocen aspectos que ayudan a formarla, y desde este punto, podemos pensar en estrategias para combatirla.
Hay dos aspectos a destacar. Uno de ellos es la experiencia previa en episodios de fracaso o situaciones aversivas. Los estudios dicen que una persona que ha tenido episodios de fracaso seguidos de episodios de éxito, es decir, que ha vivenciado sucesos controlables parcialmente, son más proclives a la inmunización que las personas que han sido sometidos a episodios totalmente incontrolables o totalmente controlables.
Haciendo alusión a un refrán “Lo que no te mata te hace más fuerte”, parece que se cumple en este sentido. Someternos a situaciones variadas de éxitos y fracasos nos hace más fuertes que enfrentarnos siempre a fracasos o siempre a éxitos.
El otro aspecto es el estilo atribucional de las personas, es decir, a qué atribuimos el éxito y/o el fracaso. Las personas que están entrenadas en hacer una atribución específica y externa de los fracasos tienden a sobreponerse y afrontar mejor las situaciones de incontrabilidad que los que hacen atribuciones globales e internas.
En otras palabras, cuando uno va a una entrevista de selección y le descartan, previenen mejor la indefensión aprendida las personas que atribuyen el resultado a situaciones específicas (“en esta ocación no he sido seleccionado…”) y externas (“…porque el entrevistador no ha sabido valorar mi experiencia en …”). Y serán más propensos a vivir experiencias de indefensión aquellos que hacen atribuciones globales (“nunca me seleccionan…”) e internas (“porque yo no valgo lo suficiente…”).
No obstante este tema puede generar polémica ya que, por una parte, es bueno para la persona realizar atribuciones (o echar la culpa) a situaciones externas y específicas, pero por otra parte, podemos percibirlo como no asumir la responsabilidad. Incluso, en nuestra cultura, cierto autocastigo o autoreproche por situaciones de fracaso está bien valorado, es políticamente correcto.
¿Sabremos encontrar el punto medio para asumir nuestros errores y no minar nuestra autoestima?
Fuente: http://www.grupofinsi.com/blog.asp?vcblog=206
Entrada archivada en:Gestión de las emociones. Etiquetas:confianza en uno mismo, depresión, frustración, on line, psicólogo, psicología, Psicoterapia, seguridad.



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