Posts filed under ‘Ser padres y madres’
No saber esperar para regañar al niño
Si el niño o la niña ha hecho una trastada o en su comportamiento ha habido algo que nos parece desacertado, y nos enfadamos por eso, a todos nos asalta la tentación de echarle una buena bronca en cuanto nos lo cruzamos. ¿Qué puede suceder, por desgracia a menudo, en estas situaciones? Que, impulsados por la irritación y el nerviosismo, volquemos sobre él toda una avalancha de palabras, de reproches, de amenazas, de chantajes…, sin ningún contenido constructivo o propositivo. El riesgo, muy habitual, estriba en descargar sobre el niño el nerviosismo que hemos acumulado.
Un punto de vista femenino respecto a la paternidad
No son tiempos fáciles para hombres ni mujeres. Nosotras hemos conquistado el mundo masculino y los hombres han perdido sus identidades históricas. Necesitaremos algunas generaciones para volver a situarnos en un mundo sin reglas fijas.
Aspectos psicológicos de la cirugía plástica en adolescentes
En los últimos años se está produciendo un aumento significativo del número de cirugías plásticas realizadas en adolescentes. Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética y por la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), “España es el país que cuenta con el récord de operaciones a pacientes jóvenes con una edad comprendida entre 18 y 21 años”.
Condiciones para el bienestar humano
El ser humano persigue el bienestar, desde siempre ha perseguido la satisfacción interior, eso que denominamos felicidad y a esas condiciones mínimas que el recién nacido ha de tener en los primeros años de vida para alcanzar una madurez feliz, así como para proporcionarle la mejor capacidad de adaptación a las vicisitudes de la vida, son a las que aquí nos vamos a referir.
Estar presentes con nuestros hijos

Tener consciencia es dejar de actuar automáticamente o porque así “debe ser”
Los niños hiperocupados

“Los niños que hacen cosas de niños serán los adultos que harán cosas de adultos“
Yo, únicamente yo, soy responsable de lo que siento
Pensar que nuestros sentimientos los causan los demás representa una gran fuente de violencia. En efecto, si le dices a tu hijo: “Estoy triste porque no arreglas tu habitación”, se le hace creer, desde su más tierna infancia, que él es responsable de nuestro malestar y se le incita a pensar que tiene el poder de hacernos felices o desgraciados, cuando en realidad “estamos tristes porque nos gusta el orden y/o porque necesitamos tener la seguridad de que nuestra educación da sus frutos…”. Al hacer a alguien responsable de nuestros sentimientos, añadimos a su vida la carga de la nuestra y renunciamos a nuestro poder.
Una buena infancia. En busca de valores en una época competitiva
¿La comida basura, el alcohol, el estrés y los hogares rotos han conducido a un deterioro de la infancia? ¿La infancia es como debiera ser? ¿Es la vida más difícil para los niños ahora que antes? ¿Por qué?
Reflexión sobre el castigo físico a los niños
Hace un par de semanas, El País sacó una noticia aterradora: la firmaba David Alandete desde Washington y hablaba de un manual escrito por el pastor evangélico Michael Pearl, padre de cinco hijos (pobrecitos), titulado Cómo educar a un niño. El primer capítulo del libro empieza así: “Pégale a tu hijo”. Y en eso, en el castigo físico, se basa toda su teoría pedagógica. Aconseja golpear a los niños con una tubería flexible de plástico de 0,6 centímetros de diámetro, porque con ese artilugio los zurriagazos son muy dolorosos, pero la piel no queda gravemente dañada (es un método que Pearl comparte, entre otros, con los mafiosos que torturan a sus prostitutas). En cuanto a los niños menores de un año, añade magnánimamente, “basta una vara de sauce de 25-30 centímetros de largo y medio centímetro de diámetro, sin nudos que le puedan cortar la piel”. Imaginen lo que es un bebé de menos de un año, con su indefensión y su piel de seda y sus dodotis. E imaginen la vara. ¿Qué supuesta tropelía habría podido cometer un pequeñín así para merecer semejante castigo? ¿Vomitar la leche?









