El olvido como mecanismo de supervivencia
Si durante la infancia, las personas muy cercanas afectivamente, como nuestra madre o nuestro padre, han sido al mismo tiempo protectores y depredadores de nuestro ser interior, nos han alimentado, pero también han violentado nuestras emociones, se produce un fenómeno: la conciencia se divide.
¿Por qué es tan difícil el cambio?
Necesitamos orden. Organizamos nuestro mundo y reaccionamos al orden dentro de él. Desarrollamos esquemas y creamos significados, y mucho de todo ello lo hacemos sin ser conscientes de que lo estamos haciendo.
Para qué sirve la psicoterapia
La psicoterapia va acompañada de ciertos mitos que impiden, en gran medida, que la gente de a pie decida acercarse a la consulta de un psicólogo o psicoterapeuta para pedir ayuda.
La verdad sobre la autoayuda
“Aunque la mayoría de las personas no van hacia ninguna parte, es un milagro encontrarse con una que reconozca estar perdida”. Estas palabras del filósofo José Ortega y Gasset (1883-1955) siguen vigentes en la actualidad. La gran mayoría de nosotros nos limitamos a sobrevivir. Trabajamos. Consumimos. Y tratamos de divertirnos todo lo que podemos. Pero en general no sabemos para qué vivimos. De ahí que muchos vaguemos por la vida como “boyas a la deriva”.
¿Atrapados en la soledad?
La soledad es una de las experiencias subjetivas más demoledoras que existen. Sentirse aislado o desconectado de los otros genera un gran sufrimiento, y se oculta detrás de numerosos desajustes psicológicos y emocionales – depresión, ansiedad, alcoholismo, problemas de sueño, obesidad, suicidio, malestar somático-.
Con la imaginación es posible salir de casi todos las situaciones adversas
El cachorro, el mono y el tigre
Un cachorrito de perro, perdido en la selva, vio un tigre que vino hacia él. Necesitaba urgentemente una idea que le salvase del tigre. Entonces vio unos huesos en el suelo y comenzó a morderlos. Cuando el tigre estaba a punto de atarcarle, el cachorro dijo en alto: – ¡Ah, este tigre que acabo de comer estaba delicioso! El tigre, entonces, paró bruscamente y, muerto de miedo, dio media vuelta y huyó aterrorizado mientras pensaba para sí: – ¡Menudo cachorro feroz! – ¡Por poco me come a mi también!
Un mono que había visto todo, fue detrás del tigre y le contó cómo había sido engañado por el cachorro. El tigre se puso furioso y dijo: – ¡Maldito cachorro! – ¡Ahora me lo va a pagar!
El cachorro que vio como volvía el tigre con el mono sentado encima, pensó: – ¡Ah, mono traidor! ¿Y qué hago ahora? Volvió a pensar y se le ocurrió una nueva idea: se puso de espaldas al tigre y cuando este llegó y estaba preparado para darle el primer zarpazo, el cachorro dijo en voz alta: – ¡Será perezoso el mono! – ¡Hace una hora que le mandé para que me trajese otro tigre y todavía no ha vuelto!







